Claves del nuevo anteproyecto de ley de consumo sostenible
El Consejo de Ministros ha dado luz verde al anteproyecto de ley de consumo sostenible, un texto que busca reforzar la protección de los consumidores y fomentar hábitos más responsables tanto en el consumo como en la producción. La norma aborda desde la publicidad de productos contaminantes hasta la reparabilidad de los bienes, pasando por la lucha contra la reventa abusiva de entradas y las prácticas comerciales engañosas.
Se prohibe la publicidad contaminante y que induce al miedo para comprar
Una de las principales novedades es el veto a la publicidad de ciertos productos considerados muy contaminantes. Esto incluye vuelos peninsulares de corta distancia cuando exista una alternativa en tren de menos de dos horas y media, combustibles fósiles sin mezcla renovable (excepto el gas), y vehículos que funcionen únicamente con estos combustibles.
La futura ley también pone la lupa sobre la publicidad que utiliza el miedo para inducir a la compra. En adelante, este tipo de campañas deberán apoyarse en datos objetivos y verificables.
Stop a la obsolencencia programada, favoreciendo el derecho a reparar
La norma quiere frenar la obsolescencia programada con incentivos a la reparación. Los consumidores que opten por reparar en lugar de sustituir podrán ampliar la garantía del producto un año más. Además, los fabricantes deberán asumir parte del coste de las reparaciones hasta cuatro años después de la garantía legal: desde un 20 % en los primeros dos años, hasta un 5 % en el cuarto.
Se prevé, además, la creación de una plataforma gratuita con talleres y reparadores de confianza, la obligación de mantener piezas de repuesto hasta diez años tras el fin de la producción y mayor transparencia en los precios de las reparaciones. También se prohíbe ocultar actualizaciones de software que reduzcan el rendimiento o vender como “necesaria” una actualización que solo aporte mejoras opcionales.
Contra el greenwashing y la publicidad engañosa
El texto endurece las condiciones para las marcas que se presentan como “verdes” sin serlo. Expresiones como “ecológico”, “biodegradable” o “respetuoso con el medio ambiente” no podrán usarse de forma genérica si no están avaladas con pruebas. Asimismo, se podrá anular el registro de marcas que induzcan a error sobre su impacto ambiental.
Control reventa entradas
El anteproyecto también se dirige contra la reventa abusiva de entradas, limitando los precios a un incremento máximo igual al IPC desde la compra original. Con ello se refuerza la prohibición ya existente contra el uso de bots para acaparar entradas de forma masiva. Además, el Gobierno plantea sanciones y el bloqueo de las webs que incumplan estas medidas.
Reduflación bajo control
Otro frente abierto es la llamada “reduflación”: reducir el contenido de un envase sin avisar al consumidor. A partir de ahora, las empresas estarán obligadas a informar de manera visible cuando un producto tenga menos cantidad sin bajar su precio, con un plazo máximo de 90 días desde su salida al mercado.
